Otavalo

Capital Intercultural del Ecuador

Destino

Otavalo

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Información

Descripción

Cuenta con una enorme riqueza cultural en la que sus habitantes mantienen su identidad, fortalecida por mitos, leyendas, costumbres y tradiciones. Actualmente Otavalo es uno de los destinos turísticos más importantes del Ecuador, rodeado de montañas, lagunas, ríos, quebradas y vertientes hacen de esta pequeña ciudad un paraíso al que siempre se vuelve. La ciudad de Otavalo es reconocida mundialmente por el famoso mercado indígena de artesanías, donde se puede encontrar millones de artículos hechos a mano, en algodón, lana, cuero, madera, cerámica, etc

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Generalidades

Límites: Al norte limita con los cantones Cotacachi, Antonio Ante e Ibarra; al sur limita con el cantón Quito (Pichincha); al este con los cantones Ibarra y Cayambe (Pi...
Población: 90.188 habitantes (43.368 hombres y 46.820 mujeres). El 44,3 % de la población total está asentada en el sector urbano y 55,7 % en el sector rural
Idioma: Castellano y kichwa
Moneda: Dólar norteamericano
Religión: Existe libertad de cultos, pero la que predomina es la Católica
Altitud y Clima: Hay diferencias altitudinales, desde los 1.100 m.s.n.m., en la zona de Selva Alegre, hasta los 4.700 m.s.n.m., en el cerro Imbabura. La temperatura promedio es ...
 


Actividades en Otavalo

  • project 1

    Laguna San Pablo

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    Lagunas de Mojanda

  • project 1

    Laguna de Cuicocha

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    Mercado Indígena de Otavalo



Leyendas de Otavalo

Satanás en la Cascada de Peguche
"Hace poco tiempo estuve de paso por Peguche, un hermoso pueblo del Ecuador, situado no lejos de la ciudad de Otavalo en la provincia de Imbabura. Allí conocí a un viejo curandero, más sabio por los años vividos, que por su conocimiento sobre la medicina natural. Me contó una historia sobre Satanás que la había escuchado con frecuencia a sus padres y a sus abuelos.
Cuenta la leyenda que una tarde, hace muchísimos años, el Jefe Político de Otavalo había viajado a Peguche por invitación de un indígena, en cuya casa había una fiesta y la bebida era abundante. Tomó un trago y luego, otro, hasta que perdió la cuenta. Como ya se acercaba la medianoche, aunque ebrio, resolvió retirarse para regresar a Otavalo. Se despidió de su anfitrión y de los invitados, montó su caballo con ayuda de algún samaritano y emprendió el retorno.
A las doce de la noche, cuando pasaba por la Cascada de Peguche, un sitio turístico muy conocido en la actualidad, el caballo súbitamente se detuvo y por más que el hombre intentaba hacerlo caminar, éste se negaba. Ante esta deplorable situación, el Jefe Político pensó que lo mejor sería bajarse del caballo para examinar al animal, aunque en el intento podía caerse y salir malherido. Se arriesgó y cuando pisó tierra, agradeció al cielo. Al revisar al animal, se percató que echaba espuma como poca cosa.
A pocos pasos miró algo que le dejó paralizado del terror. Un hombre que no tenía cara ordenaba a unos indígenas que se formaran en fila. Cuando estuvieron listos, llamó al primero y le dijo que bajara la cabeza. Cuando el indígena lo hizo, el hombre sacó una espada y le cortó de un tajo la cabeza. Aterrorizado, el Jefe Político  vio cómo la cabeza iba a parar en el suelo. Después llamó al segundo de la fila y le hizo exactamente lo mismo que al primero. Después vino otro y luego otro...
El hombre creyó que deliraba. Se frotó los ojos para despertar de la visión y mientras lo hacía se dirigió a la cascada para recoger un poco de agua con sus manos y refrescarse el rostro. Cuando intentó hacerlo, vio que en el centro de la corriente estaba el ser  más repugnante del mundo, tenía dos cuernos y una cola enorme. Era quien daba la señal al verdugo para que cercenara las cabezas de los indígenas.
En ese  mismo instante el caballo salió despavorido del lugar.  Para suerte suya, logró agarrarse del rabo del animal y ponerse bajo su vientre, tal como lo hiciera Ulises (La Odisea) en la cueva de Polifemo al escapar sosteniéndose del vientre de la oveja. Así llegó el Jefe Político hasta Otavalo, vivo pero muy asustado, topándose la cabeza para asegurarse de que estaba en su lugar y que no le había pasado nada, que se había salvado del demonio. El caballo, en cambio, no tuvo tanta suerte. Enfermó y al día siguiente,  murió."

Satanás en la Cascada de Peguche Leyendas

El Gigante del Teatro Bolívar
"José Mariano Pineda, un músico muy preparado de la ciudad de Otavalo, tocaba el acordeón en esas épocas de romanticismo, en donde las serenatas de media noche enamoraban a las mujeres Otavaleñas. Él era un hombre muy apegado al Teatro Bolívar por sus años de preparación artística y siempre dejaba guardando sus instrumentos en este lugar, para los ensayos del siguiente día.
Un día, a Don Mariano se le hizo muy tarde para ir a guardar sus instrumentos en el teatro, sin embargo sentía que era su deber ir a dejarlos en el lugar. Así que decidió salir caminando de su morada, ubicada en el barrio San Blas, a las 12 de la noche. En ese tiempo no había muchos carros en el centro de la ciudad y las calles eran silenciosas. Una vez guardados los instrumentos en la antigua construcción, cerró bien las puertas, cogió la llave y comenzó a caminar de retorno a su casa. Pero de repente, alcanzó a divisar a alguien que salía del teatro Bolívar, Situación que le pareció muy sospechosa y se dijo a sí mismo:
¿Cómo es posible, si dejé las puertas bien cerradas? Entonces entró en pánico y comenzó apresurar sus pasos.
Cuando llegó a la iglesia San Francisco el pobre hombre desesperado regresó a ver hacia atrás pensando que aquel ser misterioso ya no lo estaba siguiendo, pero para su mala suerte, el hombre estaba a aproximadamente 10 metros detrás de él y caminaba como borracho de un lado al otro sacándose la camisa, los pantalones, hasta finalmente quedar en calzoncillos. No conforme con eso, su cuerpo comenzó a crecer y crecer. Se volvió un gigante que superaba los dos metros de estatura y empezaba hacer unos ruidos muy particulares y raros, similares a los de un chancho.
Al ver este cuadro tenebroso, don Mariano comenzó a correr hasta llegar su casa, golpeó la puerta con tal desesperación, que inmediatamente salió su esposa y le preguntó: ¿Qué te pasa? ¡Estás pálido! Mariano contestó: Un gigante borracho salió del teatro y me persiguió hasta la iglesia San Francisco."

El Gigante del Teatro Bolívar Leyendas

El Molino de Las Almas
"Cuentan que hace muchísimos años, sobre las aguas del río El Tejar, una espesa bruma se levantaba y cubría el viejo molino. Confundido entre la neblina del callejón principal, un bulto reposaba inmóvil y no fue sino hasta que llegó el sereno, cuando dos policías que por ahí transitaban se dieron cuenta que se trataba de un cadáver. Un hilo de sangre corría desde su oreja hasta el suelo, su rostro estaba contra el piso y al darle la vuelta uno de los gendarmes reconoció su rostro.
¡Sé donde vive!, voy a avisar a su familia.
Dijo y salió paso apresurado mientras su amigo se quedaba en la escena del crimen. Después de unos minutos éste llegó acompañado de una señora de unos 35 años que venía con sus hijos. La hija mayor, al ver a su padre, se lanzó sobre él y con un tono que empezó desde un susurro hasta llegar a los gritos repetía:
- ¡Despierte papito! ¡Despierte papito! ¡Despierte papito!….
Su madre permanecía en silencio, se le notaba paralizada. Sólo cuando uno de los policías le preguntó cuál fue la última vez que vio a su esposo, ella dijo:
-¡Ayer!, discutimos y él como siempre que peleábamos, salía a emborracharse, no llegó durante toda la noche, por lo que no me preocupó que no hubiese aparecido.
Para el mediodía toda la ciudad estaba enterada de la muerte de aquel hombre. Entonces, un grupo de personas empezaron a reunirse porque estaban preocupados. Desde hace algún tiempo venían sucediendo cosas extrañas. Las personas que transitaban por el Molino, en las noches, salían golpeadas con sus ropas rasgadas. Veían sombras que merodeaban y bultos que flotaban en la oscuridad. La gente decía que aquel Molino fue construido sobre un cementerio y se atribuía a esto todos los eventos que sucedían. No faltaban quienes decían:
- Todo pasa por no dejar descansar a esas pobres almas.
Pero jamás había sucedido un asesinato y ésta fue la gota que derramó el vaso. Las personas estaban decididas a descubrir de una buena vez lo que sucedía en aquel extraño lugar. Por la noche, en la sala de velaciones tres personas ingresaron en busca de la nueva viuda. El lugar estaba repleto, en su mayoría, por gente curiosa que ni conocía a la familia pero que no querían perderse lo único novedoso que había pasado en la ciudad. Se la llevaron hacia un rincón y le comentaron que pensaban descubrir cómo había muerto su esposo, a lo que ella contestó:
-Yo sé cómo murió mi esposo, a él lo mató el trago. Yo siempre le dije que algo así iba a ocurrrirle.
Entonces, abrazó a sus hijos y les dijo:
-Perdón hijitos, perdón por haberles dado esa clase de padre.
Los hombres, observando aquella escena, se marcharon. Entendían que la mujer quería que las cosas no trascendieran más. Pero ellos no podían permitir que desgracias así siguieran ocurriendo en Otavalo. Cerca de la media noche, un hombre ebrio se disponía a cruzar el Molino. Bajaba tambaleándose en dirección al río. Llevaba una botella, mientras discutía con alguien a quien solamente él podía ver. El momento en que se detuvo a orinar, miró cómo unas sombras aparecían a su alrededor. Una era horripilante, tenía una nariz grande y puntiaguda y unos ojos encendidos que le enceguecían. En un acto veloz, por instinto, rompió la botella para defenderse del peligro y gritó lo más alto que pudo:
-¡Aquí están, vengan rápido!
Por los dos extremos de la calle decenas de otavaleños con antorchas se acercaron a toda velocidad, pero las sombras se habían ido ya y el hombre permanecía quieto, observando qué camino habían tomado, Entonces, exclamó:
-Se fueron por el bosque...
La gente corrió apresurada tras las sombras que huían. Un disparo de escopeta hizo caer a una de éstas. Alguien dijo:
-Si cayó es porque es humano. Vamos a ver….
Los ciudadanos acorralaron a las sombras y con sorpresa vieron que estos seres llevaban puestos sacos de yute y pedazos de estera. Usaban máscaras distintas hechas de cartón, con formas diversas. Les quitaron los disfraces y vieron que las tales sombras no eran más que unos conocidos ladrones que pertenecían a una misma familia y que habían estado azotando a la comunidad. Aunque ellos dijeron que no habían matado al hombre, que había sido un accidente, que el fulano se había tropezado y se había golpeado la cabeza, la indignación de la gente fue tal, que con las mismas antorchas los prendieron fuego. Sus últimas palabras fueron súplicas de perdón a Dios.
Poco después se colocó en el Molino la imagen de la Virgen de La Dolorosa, justo frente al lugar donde fue ajusticiada aquella familia, para que protegiera a quienes deambularan por allí."

El Molino de Las Almas Leyendas


Gastronomía de Otavalo


Deliciosa Fritada Otavaleña

O Plato del Yamor y se lo consume en septiembre, durante la celebración de la fiesta del mismo nombre. Está compuesto por la chicha de siete variedades de maíz, el mote, tortillas, empanadas y ají

Yahuarlocro

Caldo con menudencias del chancho, sangre seca y especias naturales


Caldo de Gallina

Deliciosa sopa con gallina criolla, papas y especias

Cuy

Exquisito plato preparado con papas, arroz y lechuga fresca



Tradiciones de Otavalo

Fiesta del Yamor

En septiembre, la fiesta del Yamor, es una celebración histórico-cultural que une la chicha de origen pre-inca y la fe religiosa de un pueblo, se proyecta esta festividad como un acto de un mismo pueblo unido en su diversidad, tal como los granos del maíz.

Inti Raymi

En junio, esta festividad tiene un significado muy importante para el mundo andino al igual que las celebraciones religiosas para el mundo occidental. Es considerada como la celebración mayor de los Andes.

Shamanismo

Entre los rituales más importantes que se realiza en la comunidad de San Juan de Ilumán estan la Limpia Tradicional, con el Cuy y Pasada de Vela.

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